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Empresas familiares: claves para no perder ni a tus parientes ni al negocio

Si formas parte de una empresa familiar sabes lo que significa que tus parientes estén involucrados también en tu trabajo, un ámbito de la vida que la mayoría de las personas suele transitar sin los propios de por medio. Los problemas que conlleva este tipo de organización pueden derivar en el quiebre de la entidad. Más allá del rol que te toque ocupar, es importante saber cuál es la dinámica y mejor forma de llevarlo adelante para evitar que eso ocurra.

Según distintas estimaciones, el 70 por ciento de las empresas familiares no trasciende de la segunda generación, y del 30 por ciento restante, sólo la  mitad llega a la tercera generación. Estos datos no son tan llamativos si se piensa que este tipo de asociación presenta ciertas metas que le son únicas: separar la relación familiar de la empresarial, preservar las relaciones sanas en las siguientes generaciones, y planificar la sucesión y la repartición accionaria.

El principal inconveniente radica en que existe un fuerte vínculo anterior a la creación de la empresa que hace que todo lo referente al negocio se vea teñido por la dinámica de estas relaciones.

Es muy importante una correcta y específica determinación de roles junto con un alto nivel de comunicación. Resulta necesario tomarse el trabajo de separar las cuestiones laborales de las familiares. Una buena forma de empezar es evitando tratar los temas referidos a la empresa dentro del hogar y los referidos a la familia dentro de la empresa. En el trabajo eres la jefa y afuera, la madre, por ejemplo.

Así como cuando termina nuestra jornada laboral intentamos dejar atrás lo sucedido durante el día en ese espacio, es fundamental volver a casa sin pensar que nos vamos a encontrar con nuestro jefe o compañero de trabajo, sino con nuestro marido, hijo, padre o madre. Algo similar ocurre en las sociedades formadas con amigos, con el ingrediente que la familia siempre carga cuestiones más profundas y por ende, más complicadas. También resulta positivo eliminar los “privilegios” en la empresa como así ser conscientes de la debilidad en la gestión que implica este tipo de sociedad.

Desde ya que muchos de los consejos se repiten para el resto de las empresas pero en este caso el “relajo” de trabajar con personas conocidas debe llevar incluso a intensificar al máximo su aplicación como por ejemplo: la definición de un plan estratégico, la creación de una estructura de propiedad y societaria adecuada, la creación de órganos de gobierno, la sucesión de bienes programada con anterioridad, la transparencia en la concentración de la fuerza económica, la distribución de bienes de forma adecuada, el cumplimiento de los requisitos legales en general, y la publicación de los resultados.

Lectura recomendada: Leach, Peter, “La empresa familiar”, 1999

Fuente imgen: Getty Images

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