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La alimentación en horas de oficina

La alimentación es uno de los ejes fundamentales a la hora de enfrentar la vida en general y la vida laboral en particular. Es uno de los componentes  junto con el ejercicio físico y el buen descanso de la fórmula para combatir el éstres laboral, y por ende las enfermedades derivadas del mismo.

Las enfermedades como la bulimia y la anorexia son ejemplos límite de cómo se puede padecer la mala o nula alimentación, pero sin llegar a esos extremos, el trajín diario puede provocar que comas como no es debido y por lo tanto se debilite tu cuerpo y, sobre todo, tu sistema inmunitario.

El tipo de comidas desde ya que varía según la época del año pero siempre es necesaria una dieta equilibrada y saludable. No es recomendable practicar las recetas mágicas que se ofrecen en la web y en los medios de comunicación en general sino entender el concepto de la necesidad de ingerir una amplia variedad de alimentos en cantidades razonables. Desde ya que puedes consultar con el nutricionista como complemento si de repente quieres adelgazar unos kilos o si por ejemplo no te gusta la carne y decides reemplazar sus propiedades con otros alimentos.

Entre los tips básicos de una alimentación sana se encuentra la necesidad de realizar seis ingestas diarias. El sistema digestivo en continuo funcionamiento es ideal para acompañar al resto del organismo.

Luego de un desayuno nutritivo, es aconsejable comer una colación a media mañana y repetir otra a la media tarde. Esta puede ser una fruta, una yogurt o una barra de cereal. También es posible optar por una golosina y una gaseosa pero desde ya que el número de calorías será mayor.

Respecto de la comida central, el almuerzo, es sabido que los hidratos de carbono como las pastas nos darán mucha energía pero hay que tener cuidado com las salsas, que no nos caigan muy pesadas. También es necesario ir alternando con verduras y fuentes de proteínas como la carne. Es ideal ir variando con los días. Desde ya que se desaconseja abusar de la pizza, las empanadas y las comidas rápidas.

Si tu trabajo no cuenta con un comedor, ir a comer todos los días a un restaurante afecta verdaderamente tus finanzas. Lo ideal es poder llevarse comida desde la casa a modo de vianda pero la realidad es que algunas veces no hay lugar físico para poder consumirla o calentarse la comida.

A la noche la idea es volver a comer lo más sano posible, con más permisos que al mediodía, pero recordando que cuanto más liviana te acuestes, mejor podrás dormir y estar descansada al día siguiente.

Recuerda que se aconseja tomar dos litros de agua por día y siempre respetar tus horarios de almuerzo y cena al menos. Evita lo máximo posible comer delante de un monitor o discutiendo por trabajo.

Una sabia frase dice: “Somos lo que comemos”. Haz que tus ingestas diarias colaboren con tu ritmo de vida para usar eficientemente tu energía y por ende tener un buen día.

Fuente imagen: Getty Images

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