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La importancia de un ambiente laboral saludable

Poder convivir en una ambiente laboral saludable debe ser tu próxima meta para este 2012. Pasamos muchas horas en el trabajo y cuando el clima allí dentro no es positivo todos los problemas referentes a tu empleo parecen agravarse aún más. El ambiente en cuestión está influido por la relación con tu jefe y con tus compañeros, las características del lugar físico donde desempeñas tu actividad, la distribución horaria de tus tareas, entre otros factores.

Desde ya que no serás la única responsable de que todo se desarrolle en armonía porque lamentablemente no podrás tener mucho control sobre la relación salario-desempeño o sobre si tu escritorio está ubicado cerca de una ventana, pero es importante considerar todo aquello que sí puedes manejar:

Relaciones interpersonales. Tus compañeros y empleadores no son tu familia. A pesar del tiempo que compartes con ellos no es recomendable caer la relación de confianza que tienes en tu casa. Tampoco es aconsejable no crear ningún tipo de vínculo. Lo ideal es establecer un equilibrio, sabiendo que desde ya que no te llevarás de la misma manera con todos pero que tu objetivo dentro de la empresa se trabajar dignamente manteniendo una relación de cordialidad con la mayoría del personal, y valorando el trabajo en equipo.

Tu espacio. Tu lugar de trabajo, es decir, ese cuadrado donde pasas más tiempo que en tu cama, debe ser lo más cómodo posible. Para sentirte a gusto es necesario aportarle ese toque personal que tanto nos relaja como las fotografías de tu familia, algo que hayas dibujado o los colores que más te gustan. Desde ya que no tendrás demasiada libertad, pero dentro de los límites debes lograr recrear un espacio tuyo. Este te permitirá conectarte con tu interior, especialmente en los momentos en que te frustras, cansas o enojas. Procura, por otro lado, que la altura de la silla sea la adecuada respecto de tu posición con la computadora.

Almuerzo. Date tu momento para almorzar. Evita bajo cualquier circunstancia hacerlo delante de la pc. Lo mejor es poder salir y tomarte un tiempo sólo para eso y para esparcirte hablando de lo que hiciste el fin de semana. Durante el día no te olvides de consumir mucha agua y algunas colaciones.

Estímulo. Siempre es mejor tener algo que te motive a ir a trabajar todos los días. Encuéntralo. La posibilidad de crecer profesionalmente dentro de ese empleo es tal vez uno de los mejores pero no se da en todos los casos. Si no es así entonces piensa que todo trabajo te enseña algo, al menos te implica una rutina a cumplir.

Hazte oír. Más allá de cuanto te escuchen verdaderamente, darte la posibilidad de hablar lo que tienes necesidad de comunicar es muy importante. No es cuestión de decir cualquier cosa porque sí, pero cuando logras expresar tus críticas, opiniones, preocupaciones o puntos divergentes demuestras que estás involucrada con tu empleo.

Tus horarios. Intenta fijarte metas en el día, la semana y el mes para poder cumplir con todo y ser organizada. Pudiendo concretar esto dentro de la racionalidad con la que lo organices, sentirás que te respetas más a ti misma.

Vestimenta. Es fundamental hallar un equilibrio entre elegancia y comodidad. ¡Ve por él!

Fuente imagen: Google Images

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