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Mitos y verdades de la venta

Hoy vamos a dedicarnos a desmitificar la venta como algo accesorio al vendedor. Principalmente esta tarea es dificultada por creencias de propia naturaleza social. Venta es venta. Sí, pero el profesional que transita de manera exitosa en su carrera de ventas, lo puede hacer porque vender es su segunda piel, porque no es venta solamente. El buen vendedor humaniza su profesión, la venta no es algo ajeno a su persona, sino que su trabajo está ligado emocionalmente a su vida, así lo vive y así lo respira porque es una técnica natural en su ser.
Por eso el consejo para el éxito, si te gusta tu trabajo, es humanizar las ventas. Esto te ayudará a lograr una carrera profesional que te acompañe en la vida sin inquietudes.

Si quieres que cambie la situación dejar de cerrar ventas y contar producción, no pienses solo en eso, es un error que es notado, percibido por el potencial cliente, esto lo pone tenso y al final la venta no se produce.

Siempre se está vendiendo
Comencemos por lograr que nos quede clara esta idea, ya que la venta tiene un lado psicológico importante, y no es solo “vendo, cierro y me voy” no es adquirir este conocimiento solo para cumplir un horario, hacer producción…

No! es un grave error ya que tú estás vendiendo cada minuto de tu vida, y desde que arranca el día estás participando de este proceso psicológico que es la venta, porque lograr convencer o “vender” un pensamiento, una idea, una creencia, un criterio es una labor diaria de cualquier ser humano que no se llame “vendedor”. Recuerden estamos aquí para aprender que la venta es un proceso muy psicológico y convivimos con ese concepto, es lo que nos facilita más aún su dominio, atiendan a esto que es importante: Todos vendemos. Vende la mamá que quiere convencer a su niño en rebajas que se comprará unas deportivas blancas, no las de marca de moda; vende quien quiere irse mejor de vacaciones en una fecha y no en otra; vende quien acude trajeado a una entrevista de trabajo para que le cojan a él y no a otro; vende el sacerdote que quiere conseguir que sus feligreses vuelvan el domingo a misa y vende el político que quiere conseguir su óptimo de votos, … mira la cantidad de ventas que realizamos al día, la venta la ejerzo a lo largo del día como todos y cada uno.

Médico cúrate a ti mismo
El ser humano no solo vende sino que constantemente “se vende”; todos los días ininterrumpidamente… si competimos en el trabajo: nos vendemos, si intentamos superarnos: nos vendemos, si presentamos un libro: nos vendemos y entonces queda suficientemente demostrada esta afirmación que acabamos de ver, lo primero que hacemos al ofrecer un producto es vendernos a nosotros mismos. Porque todo el tiempo nos relacionamos, nos comunicamos y nos movemos de manera que vayamos a obtener aprobación, aceptación y reconocimiento; veámoslo en el diario vivir: del amor, qué nos da miedo? que no sea correspondido; de la adolescencia, qué nos paraliza? la falta de reconocimiento; el temor de la vejez? la soledad… y así podríamos enumerar más interrelaciones.

Y, considero que a estas alturas todo mundo se siente identificado al leer, porque no hablamos de ventas sino de la vida misma, pero sigamos avanzando, ya que con la tercera afirmación nos adentramos en la verdadera presentación de la materia que sí tiene una aplicación más directa y técnica, pero en todos los campos que la queramos aplicar y así lo veremos con ejemplos.

Qué vendemos realmente?
Primero pensemos en realidad ¿qué es lo que compra el comprador?, ¿compra un yogurt descremado 0%grasas?… ¿a qué queremos llegar? el punto es que se compra imagen, poder, glamour, y muchas veces no consumimos ese derivado lácteo por placer o por su incomparable sabor sino por la idea que nos vendió la publicidad del acercamiento al cuerpo deseado, el cuerpo perfecto. Así sucede con cada producto, un auto deportivo da una imagen que queremos que otros tengan de nosotros, entonces no compramos coche, compramos imagen. Para cerrar con la idea que vimos anteriormente, cuando hacemos esto la idea es sentirnos aceptados, integrados, parte de algo… no sentirnos rechazados.

El proceso emocional de la compra
Si pensamos que estamos vendiendo, nos estamos autolimitando. ¿Por qué no escoger un producto para comercializar que nos haga sentir bien con lo que estamos brindando? quizás si lo enfocamos de este punto emocional, no lo veamos directamente como un trabajo sino como un servicio, “le estoy brindando a mi cliente lo que él necesita, y ya que lo necesita: si no se lo vendo yo lo hará otro por mí, así que echemos mano a la obra”. Es una manera de enfocar tu venta para que no vea como algo como simple venta. Estás ayudando al comprador a escoger un producto que lo beneficia, le estás brindando soluciones. Y siempre recuerda que el potencial cliente percibe si tu sólo deseas vender. Así que, humaniza tus ventas, piensa cómo estás beneficiando con tu producto al comprador.

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